3).------------ ESTUDIANDO NUESTRO FUTURO.
3-3).---------- VIEJA EDUCACION Y "NUEVA COTIDIANEIDAD".
La educación actual está impotente ante la desestructuración de la vida cotidiana y familiar bajo el efecto de la precariedad e incertidumbres inherentes a la nueva fase capitalista, arriba vista parcialmente. Porque no se trata sólo, como en el punto anterior, de la desaparición del pleno empleo y de todo el universo referencial y valorativo que se extingue con él. Es peor que eso ya que uno de los pilares esenciales del viejo orden global, la familia, también camina al empeoramiento de sus condiciones psicofísicas de convivencia. La familia era y es, en nuestra civilización, un pilar educativo básico atacado desde fuera por la precariedad, el paro y la pobreza. Desde dentro es atacado por la miseria sexual y el desierto afectivo producidos tanto por las impotencias estructurales del orden familiar para obtener la felicidad humana, como por el agravamiento de la incertidumbre vital. Envolviéndolo todo, la TV con su hiperabundancia de reclamos y ruidos audiovisuales, y las urgencias económicas exteriores, limitan al extremos los momentos de charla, de contacto familiar. Los héroes televisivos sustituyen a la familia y el autoritarismo consustancial al uso reaccionario de la TV, enerva la convivencia general, escolar, cuadrillil y en pareja.
La máquina educativa, creada en épocas anteriores, carece de soluciones progresistas para estas crisis. El profesorado sabe cada vez menos cómo controlar a un alumnado que piensa con otros moldes. Tampoco lo saben la inmensa mayoría de madres y padres, que se dejan llevar a la deriva en medio de la corriente: "dios dirá, y aunque aprieta no ahoga". Se va imponiendo la peor pero más fácil solución: el recurso a más leyes y policías para vigilar a estudiantes, a jóvenes, a niñ@s en todas partes, incluso se decretan toques de queda juvenil y se vuelve al castigo físico. Como siempre en los momentos de crisis desde hace 2.500 años, el sistema educativo se cierra en sí mismo, se pone en cuadro defensivo alrededor de sus constantes autoritarias y represoras, y multiplica las disciplinas, los castigos y las violencias simbólico-materiales. Existe una dialéctica vital entre el aumento represivo de las instituciones totales, cárceles, psiquiátricos, sanatorios, etc, y el endurecimiento del orden pedagógico.